Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Sábado 25 de octubre del 2014
 

HAGAMOS DESAPARECER EL YO

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza. Rom. 5: 3, 4.

La experiencia obtenida en el horno de fuego y aflicción vale más que los inconvenientes y los dolores que causa. Las oraciones que usted ofreció en su soledad, cansancio y prueba, fueron contestadas por Dios en la medida que usted lo podía soportar. No tenía usted un concepto claro y correcto acerca de sus hermanos, ni tampoco se veía usted mismo en forma correcta. Pero en su providencia Dios contestó las oraciones ofrecidas por usted en su angustia, para salvarlo y para que su propio nombre fuera glorificado.
Al no conocerse a sí mismo, usted pidió cosas que no eran para su bien. Dios escucha sus oraciones sinceras, pero la bendición concedida es muy diferente a la que usted esperaba. En su providencia Dios decidió ponerlo más directamente en relación con su iglesia, para que confiara menos en si mismo y más en aquellos a quienes él está guiando para el progreso de su obra.
Dios mismo lo ha conducido en medio de estrecheces. Su propósito es que la tribulación produzca paciencia en usted, la paciencia experiencia, y la experiencia esperanza. Las pruebas que permitió le sobrevinieran tenían el propósito de que por medio de ellas usted gustara los apacibles frutos de la justicia. . .
Dios lo dirigió a través de aflicciones y pruebas para que pudiera manifestar una confianza más perfecta en él y su poder, y para que pensara menos en su propio juicio. Usted es capaz de soportar mejor la adversidad que la prosperidad. El abarcante ojo de Jehová descubrió en usted mucha escoria que usted creía era oro demasiado valioso para desprenderse de él. El poder del enemigo sobre usted ha sido a veces bien directo y muy fuerte.
Su voluntad debe concordar con la de Dios, pues en caso contrario usted caerá en graves tentaciones. Vi que cuando usted trabaja con la mira puesta en Dios, y pone el yo fuera de su vista, puede recibir fortaleza de Dios que le dará acceso a los corazones. . .
Usted no es siempre amable ni considerado con los sentimientos de los demás y produce innecesariamente problemas y situaciones desagradables. Si hay más amor en sus labores, si hay más amabilidad y simpatía, tendrá acceso a los corazones y ganará almas para Cristo y la verdad (Carta 54, del 24 de octubre de 1874, dirigida a uno de los primeros pastores adventistas).