Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Jueves 30 de octubre del 2014
 

CRISTIANOS DIRIGIDOS POR EL ESPÍRITU

La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Sal. 19: 7.

En esta época de conflictos, muchos de aquellos sobre quienes resplandece nítidamente la luz de la vida del abnegado Salvador, no vivirán de acuerdo con los principios del cielo. Desean presentar un testimonio diferente del de Cristo. Para contrarrestar la influencia de esos hombres, debemos enarbolar el estandarte cristiano, porque muchos se han apartado de los principios de Cristo. La verdad y la justicia han perdido su pleno significado para ellos. . .
Cuando el Espíritu Santo obre en las mentes humanas, se manifestará en las iglesias una norma más elevada en el lenguaje, el ministerio y la espiritualidad que lo que por ahora se puede ver. Entonces nuestros hermanos serán refrigerados por el agua de vida, y los obreros, al trabajar a las órdenes de la misma Cabeza, nuestro Señor Jesucristo, revelarán a su Maestro mediante sus palabras, su espíritu y toda forma de servicio, y se animarán mutuamente para realizar la grandiosa tarea final en que se hallan ocupados. Habrá un saludable aumento de la unidad y el amor, que dará testimonio al mundo entero de que Dios ha enviado a su Hijo para nuestra redención. Se podará la vid, y se obtendrán muchos frutos. Los pámpanos que no produzcan el precioso fruto del Espíritu, es a saber, palabras y actos semejantes a los de Cristo, serán separados de la cepa madre. La verdad divina será exaltada y, al alumbrar como una lámpara encendida, la comprenderemos más y más plenamente aún.
Los que sostengan la verdad en justicia se levantarán y se calzarán las sandalias del Evangelio. Sus pies, calzados con el apresto del Evangelio de paz, no avanzarán por sendas torcidas por las cuales el rengo se pueda desviar.
Dios quiere que todo hombre sea libre y siga las indicaciones de la Palabra. En cada uno de sus movimientos los seguidores de Cristo deben manifestar su consideración por los principios cristianos: Amar a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a ellos mismos; arrojando luz y bendición sobre la senda de los que se hallan en tinieblas; consolando a los desanimados; endulzando las aguas amargas en lugar de dar hiel como bebida a sus compañeros de peregrinación. . . Nuestro cristianismo debe ser puro y debe crecer. En las cortes del cielo se nos debe declarar completos en Cristo (Manuscrito 83, del 29 de octubre de 1902, "Cristo, nuestro ejemplo en la obra médico misionera").