Meditaciones Matinales
De Amigos Adventistas
Cada día con Dios - Elena G. de White
Hoy es Viernes 1 de agosto del 2014
 

SE NOS PROMETE FORTALEZA PARA CADA DÍA

Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. 2 Ped. 1: 4.

Anhelo disponer de fortaleza física y salud, de una mente despejada, para poder ofrecer a Dios un servicio aceptable. "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé" (Juan 15: 16).
La Palabra está llena de preciosas promesas. Dispondré de buena vista, tendré fortaleza mental, recibiré claridad de concepción y la inspiración del Espíritu Santo porque lo pido en el nombre de Jesús. ¡Precioso Salvador! Dio su vida por mí. "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén" (Rom. 11: 33-36).
Deseo ardientemente los beneficios que todos podemos recibir por fe. Ahora tenemos la oportunidad de ocultar nuestra vida con Cristo en Dios. Cada momento de que disponemos es precioso. Tenemos que emplear en el servicio de Dios los valiosos talentos que nos ha concedido. "¿O ignoráis que. . . no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6: 19, 20).
Sí, somos la herencia adquirida con sangre por el Señor. "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Cor. 10: 31). Dios requiere esto de todos los que lleguen a formar parte de su familia en el reino de los cielos. Todo egoísmo debe ser vencido. Debemos ser leales a Dios, fieles como el acero a sus mandamientos. Los seres humanos formulan leyes y son muy celosos en su aplicación. Al mismo tiempo violan la ley superior del más poderoso de los soberanos. Tratan de considerarla nula y sin valor. Exaltan lo humano sobre lo divino. "¿No había de castigar esto? dijo Jehová" (Jer. 5: 9). Sí, Dios pagará a cada cual de acuerdo con sus obras (Manuscrito 70, del 30 de julio de 1897).